Durante las primeras etapas del desarrollo de la planta (almácigo o siembra directa), los riegos deben ser ligeros y frecuentes, evitando que se produzca la falta de agua que facilita el daño de los gusanos de tierra. En plantaciones establecidas, los riegos deben ser de tal forma que cubra el área que ocupa la corona. El riego pesado puede ser perjudicial principalmente porque puede causar pudriciones causadas por Fusarium.
Plagas y enfermedades del espárrago en el Perú. Guillermo Sanchez y Walter Apaza. 2000.