Los síntomas se pueden presentar en frutos, raquis, y partes florales. donde se observa una pulverulencia blanca a grisácea característica, similar a la ceniza con abundante esporulación en los tejidos afectados. Las conidias de este hongo son bastante sensibles a la luz directa del sol, por lo que las lesiones tienden a producirse en la cara inferior de las hojas expuestas. En el caso de hojas sombreadas, las lesiones se manifiestan a ambos lados de la hoja. El daño principal se produce sobre el fruto, el cual puede ser completamente cubierto por la enfermedad. También se evidencian daños en el raquis, afectando la comercialización de la fruta. La presencia del hongo sobre la flor puede disminuir el tamaño de las bayas y su contenido de azúcar e incluso no permitir el desarrollo de éstas. El hongo puede también causar “russet” o cicatrices en las bayas afectadas.